Interior y Presidencia son los únicos
ministerios de la administración española que apenas sufren recortes. A
pesar del cese definitivo de ETA, las partidas destinadas a policía y
seguridad siguen incrementándose. Una apuesta por llenar de agentes las
calles de todo el Estado en un contexto en el que pilares básicos como
la Educación o la Sanidad se ven amenazados. La doctrina es marcar las
líneas rojas a los manifestantes, a quienes también amenazan con cambios
legislativos.
Los hachazos a las cuentas públicas son la marca de
la casa de los primeros meses de gobierno de Mariano Rajoy. Sin embargo,
no todos los departamentos han adelgazado de la misma forma. Frente a
un recorte generalizado del 16,9% que se lleva por delante buena parte
de los servicios de asuntos tan sensibles como la Educación o la
Sanidad, las cuentas de Interior apenas perciben la crisis. Según los
números públicos aprobados por el Congreso esta misma semana, el
gabinete que dirige Jorge Fernández Díaz solo ve reducidas sus remesas
en un 4,31%. En palabras del propio ministerio, «Interior es uno de los
menos afectados por las medidas de austeridad debido a la decisión del
Gobierno de mantener una sólida política de seguridad».
Una lógica que explica por qué las partidas destinadas a Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no sufren apenas merma en tiempos de austeridad y a pesar del cese definitivo de ETA. La ausencia de acciones armadas podría llevar a pensar en una reordenación del despliegue. Sin embargo, la crisis les ha encomendado otra misión. El enemigo ya no es únicamente el independentismo vasco, que sigue bajo el punto de mira. Ahora, los uniformados se dedicarán a marcar las líneas rojas al creciente sentimiento de repulsa al deterioro de las condiciones de vida.
En esa línea se ha manifestado el ministro Jorge Fernández Díaz, o el director general de la Policía española, Ignacio Cosidó. Y lo confirman episodios como la represión lanzada contra los estudiantes del Lluis Vives, en Valencia. A dos semanas de la conmemoración del 15M, Interior ya lanza veladas amenazas contra quien pretenda acampar en Sol. Las cifras evidencian que las constantes declaraciones apelando a la seguridad pública en las marchas no se ciñen a la retórica. Su departamento dispone de un presupuesto total de 8.610 millones de euros, lo que prácticamente equivale al 10% de las cuentas totales. La reducción del 4,31% respecto a 2011 es todavía más insignificante si no se toman en consideración unos créditos especiales solicitados para hacer frente a las deudas de anteriores ejercicios. En la práctica, el PP solo ha rebajado un 1,71% las cuentas dedicadas a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, prisiones y otras competencias como tráfico.
Menos renovación de agentes
Esta apuesta por Policía y Guardia Civil como receta antiprotestas es
más que clara cuando se analizan las partidas por separado. La
Secretaría de Estado de Seguridad, por ejemplo, experimenta un aumento
del 0,47% respecto de 2011 y está dotada con 6.331,84 millones de euros.
No es un incremento muy relevante, pero hay que contextualizarlo en
unas cuentas en las que, por ejemplo, las partidas para la Ley de
Dependencia han sido completamente eliminadas.«Se mantiene la inversión en seguridad pública en torno al 0.60% del PIB», dicen desde Interior. Además, las FSE quedan excluidas de la congelación de plantillas y mantendrán una tasa de reposición del 10%. Eso sí, la medida no evitará que se reduzca el número de efectivos, ya que las nuevas incorporaciones no llegarán a sustituir a todos los jubilados. Sin embargo, la reducción de agentes podría verse paliada con programas como la «Red Azul», una alianza entre Interior y las agencias de seguridad privadas que otorgarán mayor poder a estas últimas.
Por cuerpos, las cuentas evidencian que la Policía española es la más beneficiada. Su presupuesto total, tasado en 3.289,619 millones de euros, registra un incremento de 115,7 millones, lo que supone un 3,65% más. El caso opuesto es el de la Guardia Civil, que sufre un ligerísimo recorte del 2,06% que ha provado el malestar de alguna de sus organizaciones como la Asociación Pro Guardia Civil. A pesar de todo, el peso del Instituto Armado se mantiene en el 0,26% del total del PIB. Para comprobar que el desembolso en agentes es generoso en comparación con otras partidas no hace falta más que echar un vistazo a otros departamentos de Interior. Por ejemplo, Tráfico, con disminuciones del 41% a la vigilancia en carretera o del 30% a planes de formación vial.
«No estamos tan locos como para pretender limitar el derecho a reunión o a manifestación», dijo Fernández Díaz esta misma semana. Su gasto en policía se acerca más a otra advertencia: «La ley, el orden y la paz pública no es de derechas ni de izquierdas, sino transversal». Su demanda de normativas más duras augura una legislatura marcada por la represión contra las protestas.
Escoltas podrían ser reubicados en vigilancia de prisiones
El gasto total destinado a escoltas en Hego Euskal Herria asciende a
casi 100 millones de euros. Una cifra que pretenden ahorrar tras la
decisión de Interior de reducir el número de vigilantes privados tras el
cese definitivo decretado por ETA. Este plan de disminución de
efectivos ha provocado el malestar de sus integrantes, que temen ser
despedidos. Ante esta circunstancia, Interior ha solicitado un informe a
la Dirección General de la Guardia Civil para estudiar si estos
efectivos podrían ser reubicados, por ejemplo, en las cárceles, de cuya
custodia se encarga el instituto armado.
Red Azul: un plan de colaboración entre agentes y seguridad privada
El plan «Red Azul» no se explicó en el contexto de los presupuestos
pero, probablemente, servirá para paliar la reducción en el número de
agentes que se incorporen este año a Policía española y Guardia Civil.
Según señaló Ignacio Cosidó, se trata de un proyecto de colaboración
entre Interior y las agencias de seguridad privadas. Una irrupción del
sector empresarial que permitirá a estas compañías compartir información
con las bases de datos gubernamentales y dotará de mayores competencias
a los agentes privados. Ante este plan no se puede olvidar que altos
cargos del PP, como Jaime Mayor Oreja, mantienen vínculos con este tipo
de empresas privadas de seguridad.
Alberto Pradilla
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