lunes, 22 de julio de 2013

¿Es el Rey el elefante blanco de la trama Gürtel?

Cada día que pasa las sospechas sobre la monarquía como una insondable caja negra se acrecientan, mientras los agentes representativos del sistema (el duopolio dinástico hegemónico PP-PSOE y las centrales mayoritarias CCOO-UGT) miran para otro lado convertidos en sentidos cortesanos. Y no solo eso, cuando el hedor de la corrupción sitúa a la corona como posible epicentro de la trama, acuden presurosos a escenificar un gran pacto nacional como satélites de la Marca España.
 
Ya no es solo lo que consta en los autos del “caso Nóos, que afecta directamente a la Infanta Cristina, hija de Juan Carlos, y a su marido Iñaki Urdangarín. Un asunto de novela negra y opera bufa si no fuera porque ni en los relatos más escabrosos del género existen argumentos que liguen la utilización de un organización filantrópica y miembros de la realeza gobernante para desplumar a los ciudadanos. Y mucho menos que semejante expolio se perpetre cuando la mayoría de los españoles viven en situación de emergencia social y se haga con el beneplácito in vigilando de la fiscalía, la abogacía del Estado y la acusación del gobierno balear, que deberían ser los elementos más activos de apoyo a la investigación que, a trancas y barrancas, realiza el meritorio juez Castro. No, la Corona no está solo presente en la distancia en el affaire del dúo Cristina-Urdangarín. Recordemos que en la Zarzuela se realizó una entrevista clave para que la fundación Nóos obtuviera un contrato de la Generalitat Valenciana, con asistencia física de Francisco Camps y Rita Barbera. Encuentro que al parecer no figura en su libro de registros.
 
En ese contexto, conocemos ahora, gracias al trabajo del periodista Manuel Cerdán (que el resto de los grandes medios ignoran olímpicamente), que el contable suizo de la Gürtel, Arturo Fasana, manejaba una cuenta de nombre Soleado a través de la cual se recibían depósitos millonarios y se transferían importantes remesas de dinero a sociedades radicadas en paraísos fiscales. Lo curioso es que también este individuo tenía acceso libre a Zarzuela, a donde consta que acudió al menos en una ocasión en 2008 antes de entrevistarse en Madrid con Francisco Correa, capo de la red Gürtel-Bárcenas.
 
Pero esta visita, que por supuesto tampoco puede ser verificada por el velo de intransparencia de que disfruta la Casa Real, coincide en el tiempo con el asentamiento a la vera de Palacio de la princesa alemana Corinna, íntima amiga del monarca, en un edificio propiedad del Patrimonio Nacional anexo al recinto real, bajo la protección de los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Otra coincidencia es que una de las sociedades que manejaba desde Ginebra Fasara, Rhone Gestión, era la que pagaba el alquiler del avión que utilizaban la princesa Corinna y el propio Rey en sus desplazamiento privados por aquí y por allá.
 
Y siguiendo la racha de coincidencias, la enigmática cuenta Soleado estaba abierta usando un DNI especial que solo conceden los servicios secretos españoles para sus agentes encubiertos. Otro DNI singular, como el de la Infanta Cristina que tanto ha dado que hablar. Agente secreto o delincuente de altos vuelos, lo cierto es que el tal Fasana parece pura dinamita, como sugiere el hecho de que cuando la policía que le interrogaba en su despacho intentó confiscar un dossier, se lo arrebatara a los investigadores allí desplazados en misión rogatoria advirtiéndoles: “Si les enseño esta carpeta, hunden España”. ¿España o la Marca España? Curiosamente este informe no llegó a ser incorporado al sumario Gürtel en la etapa del juez Pedreira porque fue traspapelado por las autoridades del ministerio del Interior del Gobierno Zapatero.
 
Y no acaban aquí las casualidades. Resulta que el tal Arturo Fasara, contable de Gürtel, el enigmático poseedor de un DNI para espías, también le llevaba los asuntos de semejante calibre económico a Gao Ping, el cerebro de la red de blanqueo que actuaba desde el polígono madrileño Cobo-Calleja, mecenas artístico y conocido del Rey, como atestiguan varias fotografiás que adornaban su despacho. Gao Ping, el rey Midas del “Todo a Cien”, con el que trajinaban tres primas y un sobrino de Juan Carlos (“familia lejana”, según Zarzuela), es otro privilegiado judicial. Se beneficio de una excarcelacion express debido a que el juez se había excedido en el tiempo máximo de detención. Cosas veredes.
 
DNIs que van y vienen. Enigmáticas princesas que hacen “servicios de Estado”. Delincuentes de cinco estrellas que ofician de espías o espías de delincuentes con protección del Estado (como Francisco Paesa en el “caso Roldán”). Unos servicios secretos pagados con el presupuesto nacional que parecen trabajar para la “casa de Borbón”. Y mientras se descubre que el Rey disfruta de una cuenta con millones de euros que le había dejado su padre y que Hacienda no controlaba (como las fincas de la Infanta), la casta dinástica imperante (partidos y sindicatos del sistema) en el rigodón de la corrupción. Había que ver a las altas esferas de la nación asistir al reciente homenaje al padre del Rey. Expresidentes de gobierno, presidentes del Congreso y del Senado, presidentes del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, en una escena que recuerda la genuflexión de la Marca España de 1808 en Bayona ante José Bonaparte mientras el país se desangraba.
 
Juego de tronos, juegos de patriotas
 

jueves, 20 de junio de 2013

El día que acabó la crisis. Por Concha Caballero.

Concha Caballero es licenciada en Filología Hispánica y profesora de Literatura en un instituto público. Fue portavoz del grupo de Izquierda Unida en el Parlamento de Andalucía. Abandonó la política decepcionada con su coalición electoral. Ya hace muchos años pasó, felizmente, del ejercicio de la política a ser analista y articulista de diversos medios de comunicación. Amante de la literatura. Firmemente humana con los temas sociales.


Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.

Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.

Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistascuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, ENTONCES LA CRISIS HABRÁ TERMINADO.

Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria;cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, ENTONCES SE HABRÁ ACABADO LA CRISIS.

Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, ENTONCES NOS ANUNCIARÁN QUE LA CRISIS HA TERMINADO.

Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.

Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.

De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.