Hace unos días escribí un artículo donde describía porqué pienso que
la “izquierda institucional” esta entrampada en un difícil dilema
después de las elecciones andaluzas pero sobre todo, ante lo que defino ,
como una autentica declaración de guerra de la oligarquía financiera a
las conquistas populares.
En resumen venía a decir que era hora
de colocar sobre la mesa un programa para una revolución democrática e
iniciar prontamente un proceso constituyente desde y con los de abajo
que nos permita una salida a la plebeya de la crisis.
Veamos
que ha pasado en menos de una semana . A pesar de los recortes
anunciados por el gobierno del PP, que afectarán brutalmente a la
sanidad y educación publica, los mercados financieros no dan tregua a la
maltrecha economía española.
Ha sido una semana de insomnio
para Moncloa. El director del diario ABC informaba del “rescate”
inminente de España ; léase intervención directa de Bruselas y el FMI .
Otros tertulianos habituales y conocedores de inconfesables maniobras
insinuaron el cambio de Rajoy por un personaje más a gusto de los
poderes económicos. De repente, sobre el líder de PP aparecieron un par
de sombras perturbadoras; allí estaban de cuerpo presente Berlusconi y
Papandreu.
¿Será por eso, la vergonzosa, espantada de Rajoy ante los periodistas?
¿Hay verdaderamente mar de fondo en este incidente?
¿A que responde los reiterados llamados al consenso con el P.P de Rubalcaba?
¿Podemos olvidar que en los dos países europeos donde se han dado los
golpes de estado financieros en estos días gobiernan en coalición la
derecha y la socialdemocracia? ( en Italia , los ex eurocomunistas del
Partido Democrático y en Grecia los socialistas del PASOK).
¿Que está pasando? El sociólogo y profesor de la Complutense nos da alguna pista en una artículo que titula O Asamblea Constituyente o Gran Coalición: una decisión de ciudadanos o de cobardes
“Como la protesta en la calle estará bien subida de tono, sólo quedan
dos salidas: una gran coalición entre el PSOE y el PP (como las que
acostumbra Alemania cuando no puede cobrarle a nadie su bienestar) o
acorralar a la ciudadanía, encarcelarla, asustarla, para que no
proteste.
La gran coalición es lo mismo
que ahora pero con beneplácito de los dos partidos. Siempre dirán que es
mejor que ser intervenidos por la Comisión Europea, el BCE o el FMI.
Enfrente, estará una ciudadanía que se dirá a sí misma: si están
cambiando las bases del pacto social ¿no tenemos que volver a sentar
nuevas bases? ¿No es momento de una asamblea constituyente española y
luego europea? ¿No toca reinventarnos el marco mínimo de convivencia?
Si tardamos en pensarlo, está clara la solución que van a buscar los
principales partidos políticos. Conviene darse prisa para frenar a los
aparatos, tan amigos de cambiar lo que haga falta para que las cosas
sigan en el mismo sitio. Porque si quien reacciona son los partidos y no
los pueblos, vamos a seguir en las mismas. “
La
cosas en España no tendrán que seguir necesariamente ese camino pero
está vez la “izquierda institucional” está metida un brete y seguramente
la decisión que tome será importante para lo que ocurra en los próximos
turbulentos tiempos. Ayer ,como nunca, un 14 de Abril nos ha permitido
tomar el pulso.
Por primera vez en mucho tiempo los
Republicanos se echaron de forma masiva a la calle y coincidieron con el
15M en Sol. Al respecto esto es lo que dice el Diario Público:
“ El encuentro entre 15-M y el movimiento republicano sólo podría darse
sobre la base de "una denuncia del agotamiento del régimen
constitucional de 1978" y la reivindicación de una apertura de un
proceso constituyente "radicalmente democrático".
Eso es, al menos, lo que opina el doctor en Ciencia Política e
investigador en la Universidad Complutense de Madrid Íñigo Errejón,
quien cree que han sido "las élites" las que han "roto unilateralmente
el pacto de la Transición".
"El pacto
constituyente de la Transición consolidó un poderoso bloque histórico,
que reformó la dictadura incluyendo en forma subalterna a los sindicatos
y la izquierda en el Estado", un sistema que ha ido sufriendo una
"dinámica de cierre oligárquico del sistema político, de estrechamiento
de sus posibilidades democráticas".
Para
avanzar en el cambio político, según Errejón, el hecho de quedarse en
una reivindicación de la legitimidad de la II República sólo serviría
para cohesionar a la masa conservadora , que esgrimiría "el
llamado consenso de la Transición frente al guerra-civilismo de la
izquierda". La posibilidad, por tanto, de generar mayorías, pasaría por
"vincular la cuestión de la soberanía nacional, hoy supeditada a los
poderes financieros no elegidos por nadie, a la soberanía popular y a
los derechos sociales, hoy esquilmados por los recortes".
A decir verdad , ambas opiniones coinciden plenamente con las ideas
que han inspirado al recién nacido movimiento “constituyentes” (www. constituyentes.org) y están en la misma línea de lo expresado desde hace un par de años por más de un colectivo ciudadano.
Ahora ¿Que tendrá que ver esto, con la constitución de una mayoría para el gobierno andaluz?
Bueno, nuevamente ciertas noticias nos ayuda a contextualizar.
Según el País en España, el PP pierde 8 puntos, el PSOE sigue en caída
libre y solo capitalizan el descontento IU y UPyD. En Grecia donde
tenemos elecciones el 6 de Mayo, los socialistas del PASOK bajarían del
43,8 por ciento a un 11 por ciento y las distintas coaliciones de
izquierda capitalizarían el malestar y la indignación.
En
Francia se produce un fenómeno parecido con el Frente de Izquierdas de
Mélenchon, que al parecer está recuperando antiguos caladeros de votos
de la izquierda.
En este cuadro el avance electoral de las
“fuerzas transformadoras” no es suficiente por si solo, porqué es muy
posible que en Francia los partidarios de Mélenchon, en la segunda
vuelta terminen votando por Hollande y favorezcan con el sufragio la
continuidad neoliberal.
¿Como salir de la trampa? Nos parece
que el gran mérito de Mélenchon no es liderar el Frente de Izquierda
sino haber colocado sobre el tapete un proceso constituyente para una
nueva República en Francia.
Lo dicho. Nos quedamos con la acepción más clásica del termino democracia: Del griego demos», «pueblo» y κράτος (krátos) «poder»
Necesitamos es un cambio de fondo para salir de la crisis , una ruptura
democrática, un programa y una estrategia para una revolución
democrática.
El pueblo debe ejercer su poder para que haya
democracia y hoy ese poder debe expresarse en un proceso constituyente
que nos lleve a una Asamblea Estatal Constituyente.
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