1. ¿Por qué no ha caído el régimen de Bashar el-Asad?
Porque la mayoría de la población siria todavía lo apoya (un 55%
según un sondeo de mediados de diciembre financiado por la Fundación
Catar [1], y fíjese en que el título distorsiona el resultado.
Asad puede contar con el ejército (ninguna deserción entre los altos
rangos); la elite empresarial y la clase media en las principales
ciudades, Damasco y Aleppo; suníes seculares, bien educados; y todas las
minorías, cristianos, kurdos y drusos. Incluso los sirios favorables al
cambio de régimen –pero no islamistas de la línea dura– rechazan las
sanciones occidentales y bombardeos humanitarios al estilo de la OTAN.
2. ¿Está «aislado» Asad?
No. Por más que la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton,
lo quiera y la Casa Blanca subraye que «Asad debe detener ahora su
campaña de asesinatos y crímenes contra su propio pueblo» y «debe dejar
su puesto». Los proponentes de la «comunidad internacional» del cambio
de régimen en Siria son OTANCCG (Organización del Tratado del Atlántico
Norte-Consejo de Cooperación del Golfo) o, para ser realmente preciso,
Washington, Londres y París y los jeques títeres del Golfo Pérsico que nadan en petróleo, sobre todo la Casa de Saud y Catar.
Turquía lleva a cabo un juego muy ambivalente; alberga un centro de
comando y control de la OTAN en la provincia Hatay, cerca de la frontera
siria, y al mismo tiempo ofrece exilio a Asad. Incluso Israel no sabe
qué hacer: prefiere al diablo que conoce a un régimen impredeciblemente
hostil post Asad dirigido por la Hermandad Musulmana.
Asad está apoyado por Irán; por el gobierno de Bagdad (Iraq se ha
negado a imponer sanciones); por el Líbano (lo mismo); y sobre todo por
Rusia (que no quiere perder su base naval en Tartus) y por su socio
comercial, China. Esto significa que no se estrangulará la economía de
Siria (además, el país está acostumbrado a vivir con sanciones y no
tiene que preocuparse de una deuda nacional). El grupo BRICS es firme:
la crisis siria deben solucionarla únicamente los sirios.
3. ¿Cuál es el juego de la oposición?
El Consejo Nacional Sirio (CNS), un grupo aglutinador dirigido por el
exiliado en París Barhoun Galyan, pretende representar a todas las
fuerzas opositoras. Dentro de Siria, su credibilidad es sospechosa. El
CNS está afiliado al Ejército Libre Sirio (ELS), compuesto de desertores
suníes armados, pero fragmentados en su mayoría en bandas armadas,
algunas de ellas infiltradas directamente por mercenarios del Golfo.
Incluso el informe de la Liga Árabe tuvo que reconocer que el ELS está
matando civiles y fuerzas de seguridad y perpetrando atentados con
bombas contra edificios, trenes y oleoductos.
La oposición armada no tiene un comando central; es esencialmente
local y no tiene armas pesadas. La oposición civil está dividida y no
tiene ningún programa político aparte de “el pueblo quiere la caída del
régimen”, imitando el lema de la Plaza Tahrir.
4. ¿Cómo están divididos los propios sirios?
Los que apoyan el régimen ven una conspiración
sionista/estadounidense –con Turquía y sectores europeos como extras–
que se proponen despedazar Siria. Y ven a las bandas “terroristas”
armadas –infiltradas por extranjeros– como únicas responsables de la
peor violencia.
Los disidentes y la oposición civil fragmentada siempre fueron
pacíficos y están desarmados. Luego comenzaron a recibir la protección
de desertores militares que se llevaron consigo sus armas ligeras. Todos
rechazan la versión gubernamental de los sucesos como pura propaganda.
Para ellos, los verdaderos “terroristas” armados son los sabbiha, bandas
paramilitares asesinas pagadas por el gobierno. Se considera que los
sabbiha (“fantasmas”) son sobre todo alauís, cristianos y drusos,
adultos y también adolescentes, con gafas oscuras, zapatillas blancas,
brazaletes de color y armados de cuchillos, garrotes, que utilizan
nombres falsos entre ellos; los dirigentes son de tipo físico culturista
y manejan Mercedes oscuros.
Incluso las manifestaciones masivas están en conflicto. A las
manifestaciones de protesta (muzaharat) el régimen se enfrentó con
desfiles (mazirat). No está claro si las personas que participaron eran
empleados públicos obligados o motivados por decisión espontánea. Los
medios estatales sirios presentan a los manifestantes como agentes
provocadores o mercenarios y descartan directamente la indignación de
los que viven bajo un Estado policial duro sin libertad política.
Un factor de división adicional es que el número de víctimas de más
de 5.000 según la ONU (hasta ahora) no distingue entre las víctimas
favorables al régimen o de la oposición y simplemente ignora a los 2.000
soldados sirios muertos (sus funerales aparecen casi cada día en la
televisión estatal).
5. ¿Qué piensan los cristianos de todo esto?
Los cristianos occidentales –que solían adorar las compras de gangas
en el zoco de Damasco– deberían prestar atención a cómo ven las
protestas los cristianos sirios. Temen que los suníes en el poder
reprimirán a las minorías (no solo a ellos sino también a los drusos y
alauíes). Ven a la mayoría de los suníes como fanáticos islámicos
“ignorantes” y “atrasados”, sin la menor idea sobre democracia, derechos
humanos, o un lento camino negociado hacia la democracia.
Esa chusma analfabeta, según ellos, vive en la periferia, no respeta
(o comprende) la vida en la gran ciudad, apoya la violencia causada por
bandas armadas y quiere un Estado islámico (a propósito, es
esencialmente lo que la Casa de Saud quiere para Siria.) Los suníes
seculares, por su parte, critican a los cristianos, subrayando que la
mayoría son negociantes y emprendedores y defienden ideas liberales, y
ciertamente no quieren un Estado islámico. Hay que subrayar que la
oposición incluye a cristianos e incluso alauíes.
6. ¿Cuál es la estrategia occidental sobre el terreno?
Borzou Daragahi del Financial Times acaba de confirmar que las
milicias de Misrata, en Libia, anunciaron la muerte de tres mercenarios
libios en Siria. Esos activos del Consejo Nacional de Transición libio
llegaron a Siria –junto con armas robadas de los almacenes de Gadafi–
por cortesía de los aviones de carga de la OTAN.
Desde hace meses, como ha informado Asia Times Online, fuerzas especiales francesas y británicas, han estado entrenando combatientes en Iskenderun, en el sur de Turquía. La CIA está involucrada en inteligencia y comunicaciones.
El ELS utiliza a su gusto la ultra-porosa frontera siria-turca.
Turquía construyó varios campos de refugiados; y Ankara alberga a los
dirigentes del CNS y del ELS. También existe el frente jordano, en
conexión con los fuertemente islamistas (y atrasados) de Daraa. Pero la
frontera siria-jordana está infestada de minas y está fuertemente
patrullada; eso implica un largo desvío de 200 kilómetros en medio del
desierto.
La mayoría de los combatientes del ELS van y vienen desde el Líbano.
La ruta privilegiada de contrabando es desde el norteño valle Bekaa en
el Líbano hacia los bastiones de la oposición, las ciudades de mayoría
suní de Homs y Hama. Hay otra ruta desde el valle Bekaa central yendo
hacia el sur a los suburbios de Damasco (lo que explica que ambos
bastiones reciban abastecimientos). Pero todo el asunto es muy
peligroso, porque el aliado de Siria, Hizbulá, es muy fuerte en el valle
Bekaa.
7. ¿Quién está ganando?
Asad ha prometido –una vez más este martes al ministro de Exteriores
ruso Sergei Lavrov– que habrá una nueva constitución y elecciones
nacionales para el verano. A medias o no, es un intento de reforma.
No obstante, los acostumbrados “funcionarios gubernamentales”
anónimos ya han filtrado a la CNN que la Casa Blanca ha pedido al
Pentágono que simule juegos de guerra para una intervención militar
directa de EE.UU. a favor de los rebeldes. Por lo tanto una intervención
de OTANCCG dejando de lado a la ONU sigue siendo una posibilidad
sólida; una operación de bandera falsa por la que se culpe al régimen de
Asad podría ser el casus belli perfecto.
8. ¿Y la conexión Siria Irán?
Siria es crucial para la esfera de influencia de Irán en el Sudoeste
de Asia/el flanco oriental de la nación árabe. Los miembros del BRICS
Rusia y China quieren mantener el statu quo porque implica un equilibrio
regional del poder que limita la hegemonía estadounidense. Para China,
los suministros ininterrumpidos de petróleo y gas iraní son un tema de
extrema seguridad nacional. Además, si EE.UU. está inmovilizado en Medio
Oriente, el tan pregonado “pivoteo” del gobierno de Obama y del
Pentágono hacia Asia, y especialmente el Mar del Sur de China, tardará
mucho más.
El grueso de las elites de Washington ve el cambio de régimen en
Siria como un camino crucial para dañar a Irán. Por lo tanto esto va más
allá de Siria. Tiene que ver con la destrucción del régimen iraní, que
no es una satrapía occidental; la energía fluye de Medio Oriente a
Occidente; el control de Occidente sobre el CCG y la intersección entre
los mundos árabe y persa; y la preservación del papel del petrodólar.
Siria-Irán es ahora una competencia titánica entre la OTANCCG y
Rusia/China para tratar de expulsarlos de Medio Oriente. La doctrina de
Dominación de Espectro Completo del Pentágono nunca está más viva que
cuando los chacales y hienas de la guerra gritan y patean.
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